junio 01, 2022 2 translation missing: es.blogs.article.read_time

El almacenamiento de energía en los músculos del hombro es un factor determinante en nuestra capacidad de lanzamiento. Ningún primate puede arrojar tanta fuerza como el humano, por lo que no es casualidad que este sea un paso crucial en la evolución humana. Otros primates son capaces de lanzar, pero no pueden superar a los humanos.

Si bien los chimpancés son increíblemente fuertes y auténticos, los machos adultos aún no pueden lanzar a una velocidad de alrededor de veinte millas, que es aproximadamente un tercio de la velocidad de lanzamiento de un lanzador de 12 años. Aquí, como en la bola de nieve, domina el columpio por encima de la cabeza. Se ha reconocido que los músculos de los hombros almacenan energía haciéndolos lanzar más fuerte, y esta tasa de almacenamiento puede haberse desarrollado hace dos millones de años.

La ciencia detrás del lanzamiento

El hombro humano es significativamente diferente al de nuestros antepasados simios, nuestras axilas están significativamente más abiertas que las de los chimpancés. Cuando un hombre está a punto de lanzar, primero gira su brazo hacia atrás, en dirección opuesta al objetivo. En este punto, durante la fase de levantamiento de brazos, las correas de los hombros y los tendones se estiran, almacenando energía.

Cuando se libera esta energía, acelera la palanca hacia adelante, produciendo el movimiento más rápido del cuerpo humano. Lanzar era lo más importante en términos del comportamiento del cazador, asegurando una adquisición de presas eficiente y segura para nuestros antepasados. Además, aumentar el consumo de carnes y grasas ricas en calorías ha permitido a nuestros antepasados aumentar el volumen de sus cerebros y cuerpos, descubriendo así nuevas áreas que están contribuyendo al progreso de la gente moderna.

Uno de los deportes de lanzamiento más populares es el lanzamiento de disco. Este deporte se conoce desde la antigüedad, en el año 708 aC, en los XVIII Juegos Olímpicos, los cinco tiros, que consistían en salto de longitud, lanzamiento de disco, jabalina y lucha libre. Hasta el día de hoy, la estatua de bronce llamada Discobolos, realizada por el escultor griego Mürón, que vivió en el siglo V a. C., sigue siendo mundialmente famosa. El disco se ha jugado en los Juegos Olímpicos modernos desde que comenzaron, es decir, desde 1896. La masa del disco es de 1 a 2 kg, dependiendo del sexo y la edad del atleta. El disco tiene un borde de metal liso y un núcleo de metal que le da peso, y el exterior puede estar hecho de plástico, metal, madera, fibra de vidrio u otros materiales, pero a veces también se usan discos de caucho macizo.

Información compilada por: Dezső Sándor.